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SEPTIEMBRE 2014 N° 2 Volumen 2

Capellini Capellini Negra De Bota Vestir Sección: Originales

Autores

1Eduardo Martínez Martín, 2Dolores Macarro Ruiz, 3Javier Herrero Martín, 4Alba Llorente Prieto

1 Matrón. Atención Especializada Hospital General de Segovia.
Negra Bota Capellini Vestir De Capellini
2 Matrona. Atención Especializada Hospital de Coria, Cáceres.
3 Enfermero Área de Salud de Segovia.
4 Enfermera Área de Salud de Coria, Cáceres.

Contacto:

Email: edumartinez25@hotmail.com

Resumen

Objetivo: describir la visión de la mujer española sobre la profesión de matrona en el siglo XXI.
Metodología: estudio descriptivo transversal, cuya recogida de datos se realizó a través de un cuestionario en dos áreas de salud pertenecientes a las provincias de Cáceres y Segovia, y la pertinente revisión bibliográfica en las principales bases de datos.
Resultados: existe gran desconocimiento sobre la figura profesional de la matrona en relación con su cualificación profesional, las actividades que lleva a cabo y los lugares donde desempeña su trabajo. La mayoría desconoce qué tipo de preparación y estudios tiene, la duración de estos y, por consiguiente, su nivel académico.
Pocas mujeres ven la profesión exclusivamente femenina, cuando curiosamente es a partir del año 1980 cuando se suprime la limitación que existía por razón de sexo para acceder a dichos estudios.
La puntuación que dan a la preparación profesional es alta.
Las actividades dentro del campo de la ginecología son las más desconocidas. Por el contrario, la actividad dentro del campo de la obstetricia es más conocida, aunque paradójicamente siendo la asistencia al parto la actividad tradicional de la matrona, muchas desconocen que es la profesional que atiende los partos en los hospitales públicos. Sin embargo, saben que si deciden parir en clínicas privadas serían atendidas por el médico.
Bota Capellini De Negra Vestir Capellini
En cuanto a lugares de trabajo lo reducen a hospitales y clínicas de maternidad, conociendo poco las actividades en áreas docentes y/o administrativas.
La matrona es una profesión bien vista socialmente. La profesión de matrona considera que debe ser elegida por vocación personal del profesional.
Discusión-conclusión: las mujeres saben poco acerca de las matronas. Cuanto más a fondo se conoce esta labor, mejor valorada es. En general, hoy día ha perdido consideración social, aunque posee una preparación más científica y un desempeño más autónomo. Todo el colectivo profesional, veteranas y nuevas matronas, tiene mucho que ofrecer a las mujeres y debemos ir adaptándonos en consonancia a la mudable demanda debida a los cambios sociales, avances científicos y tecnológicos que se van produciendo.

Title:

How are midwives seen in the 21st century?

Abstract:

Purpose: to describe how is midwife role seen by Spanish women in the 21st century.
Methods: a cross-sectional descriptive study was carried out. Data were collected by means of a questionnaire in two health care areas belonging to the provinces of Cáceres and Segovia, and a literature review was performed based on a search in the main databases.
Results: professional role of midwives is remarkably unknown regarding their professional qualifications, activities, and places where they work. Academic level of midwifes, that is, their professional expertise as well as their learning curricula and studies duration, is mostly unknown.
Few women consider midwifery to be an exclusively female profession, even when access limitation to midwifery studies based on gender was in force until 1980.
A high score is placed on professional expertise.
Most unknown activities are those belonging to the gynecology field. On the other hand, best known activities are those belonging to obstetric field. However, as a paradox, in spite of delivery care being the traditional role of midwifes, many women do not know midwifes are the healthcare workers in charge of deliveries in public hospitals. Nevertheless, most women know that when choosing a private clinic for their deliveries, a medical doctor will be in charge.
Regarding places where midwives work, most women only mentioned hospitals and maternity clinics, whereas midwives activities in teaching and/or managing areas are mostly unknown.
Midwifery professionals are well considered in the community. Most women believe midwifery is a personal vocational profession.
Discussion-conclusion: midwifery is remarkably unknown by most women. The better is midwifery known, the better is it valued. In general terms, midwifery has currently lost some social status, in spite of a higher scientific level and a more independent performance. As a professional group, both experienced and new midwives have a lot to offer to women, and our role should be continuously adjusted due to changing demands resulting from social changes and from scientific and technological developments.

Introducción

La asistencia al parto por una comadrona se encuentra entre las más antiguas profesiones del mundo, pero ha sido también una de las que más cambios ha experimentado, de hecho, lo que surge como actividad compasiva de ayuda entre mujeres, con el paso de los siglos, va convirtiéndose en oficio hasta llegar a la definitiva profesionalización. El status social y clínico de las comadronas griegas hacia el año 500 a. de C. era elevado, pero en la Europa occidental, en épocas premedievales, las comadronas ocupaban una posición humilde y a menudo no reconocida. Esta situación relegada podría atribuirse al bajo status de las mujeres en aquella época y a su exclusión de la educación (1).
La historia de la profesión de matronas es la Historia de la Civilización misma y de la obstetricia, pues esta toma su nombre de obstetrix que así es como se llamaba en Roma a las parteras.
La palabra obstetricia deriva del latín obstetrix, que significa comadrona. Pero la etimología de obstetrix es oscura. La mayor parte de los diccionarios la derivan del verbo obstare, que significa estar al lado o delante de. El sentido lógico de esta derivación sería que la comadrona está al lado o delante de la parturienta (2).
Prima en la sociedad la imagen de una comadrona tradicional, limitada su asistencia al parto y, en muchas ocasiones, vista tan solo como ayudante del medico tocólogo.
Entre los cambios más importantes que han afectado a la profesión de matrona en los últimos tiempos destacan de forma directa la adquisición del rango universitario de los estudios de enfermería, la ampliación y adecuación a las normativas europeas del programa de especialización en asistencia obstétrico-ginecológica (matrona), el impulso y crecimiento de un cuerpo de conocimientos propio; a nivel general, la profesión se ha visto influenciada por la aparición de nuevas profesiones en materia de salud, la especialización, el desarrollo tecnológico y su impacto en la profesión, la creación de lenguajes y sistemas de información estandarizados y la aparición de nuevas formas de gestión de los servicios de salud.
La Confederación Internacional de Matronas (International Confederation of Midwives, ICM) define a la matrona como “una persona que, habiendo sido admitida para seguir un programa educativo de partería, debidamente reconocido por el Estado, ha terminado con éxito el ciclo de estudios prescritos en partería y ha obtenido las calificaciones necesarias que le permitan inscribirse en los centros oficiales y/o ejercer legalmente la práctica de la partería. La matrona está reconocida como un profesional responsable y que trabaja en asociación con las mujeres para proporcionar el necesario apoyo, cuidados y consejos durante el embarazo, parto y el puerperio. Este cuidado incluye las medidas preventivas, la promoción de nacimiento normal, la detección de complicaciones en la madre y niño, el acceso a cuidado médico u otra asistencia adecuada y la ejecución de medidas de emergencia.
La matrona tiene una tarea importante en el asesoramiento y la educación para la salud, no solamente para la mujer, sino también en el seno de sus familias y de la comunidad. Este trabajo debe incluir la educación prenatal y preparación para la maternidad y puede extenderse a la salud de mujeres, la salud sexual o reproductiva, y el cuidado de los niños. Una matrona puede ejercer en cualquier emplazamiento, incluyendo la casa, la comunidad, los hospitales, las clínicas o las unidades de salud”. El término matrona se refiere a todas las personas, hombres y mujeres, que ejercen la profesión de matrona (3).
El punto de vista jurídico nos lo ofrece la Ley de Ordenación de las profesiones sanitarias, en la que se establece claramente cuáles son y, sobre todo, no son profesiones sanitarias. Artículo 2. Profesiones sanitarias (4).
Por ende y de conformidad con el artículo 36 de la Constitución, y a los efectos de esta ley, son profesiones sanitarias, tituladas y reguladas, aquellas cuya formación pregraduada o especializada se dirige específica y fundamentalmente a dotar a los interesados de los conocimientos, habilidades y actitudes propias de la atención de salud, y que están organizadas en colegios profesionales oficialmente reconocidos por los poderes públicos, de acuerdo con lo previsto en la normativa específicamente aplicable (5).
La realidad del desempeño de las funciones que las matronas españolas en relación con las especificaciones académicas y funcionales descritas anteriormente, ponen de manifiesto la disparidad con que nosotros mismos nos vemos como profesión y cómo lo hacen los ciudadanos.
Todo esto nos lleva a preguntarnos: ¿qué conocimiento de la profesión de matrona tiene la sociedad? ¿Cuál es la percepción social de la profesión?
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En consecuencia, el objetivo general de nuestro trabajo es describir la visión de la mujer española sobre la profesión de matrona en el siglo XXI.

Material y metodología

Estudio observacional, descriptivo y transversal sobre la visión de la mujer española hacia la profesión de matrona en el siglo XXI. La población objeto de estudio fueron 100 mujeres nacidas entre 1933-1995, pertenecientes a las Áreas de salud de Coria (Cáceres) y Segovia III.
El estudio se llevó a cabo del 1 de julio al 31 de diciembre de 2013, y la participación de los sujetos se determinó basándose en los siguientes criterios:

El tamaño de la muestra fue determinado por los investigadores en 100 mujeres, 50 mujeres por cada área de salud.
La recogida de información se efectuó mediante un cuestionario validado, autocumplimentado y anónimo, de 15 preguntas, para cuya elaboración se hizo una revisión bibliográfica previa en las principales bases de datos.
El cuestionario se entregó a cada una de las mujeres que acudieron a la consulta de su matrona y cumplían los criterios de inclusión en el estudio, eligiendo como muestra para los primeros 50 cuestionarios que se devolvieron perfectamente cumplimentados de cada zona da salud. Se realizó un muestreo aleatorio no consecutivo, a lo largo de un periodo de seis meses. Los cuestionarios fueron recogidos en sobre cerrado, contando previamente con la aceptación de las participantes de su inclusión en el estudio mediante la firma de un consentimiento informado en el que se les explicaba la naturaleza de este y se les garantizaba la confidencialidad y el anonimato del mismo.
En dicho cuestionario se recogieron preguntas como quiénes son los profesionales matrona, qué hacen los profesionales matrona, actividades que realiza la matrona, y lugar de trabajo, opinión de los usuarios de los profesionales matrona, etc.
El análisis estadístico del estudio se desarrolló cotejando las respuestas de las mujeres con las halladas en la bibliografía. Entre las encuestadas había diferencias de edad, sin embargo, tenían similares características dentro del grupo.
Los datos obtenidos fueron agrupados por temas y posteriormente se seleccionaron las frases con significado completo que podían servir para el estudio. La descripción de los datos cualitativos fue procesada en forma de porcentajes.

Resultados

Se distribuyeron 120 cuestionarios, de los que fueron estudiados 100 (83,33%). El 16,67% restante corresponde a mujeres que no entregaron el cuestionario, lo entregaron incorrecta o confusamente cumplimentados.

¿Quiénes son profesionales matrona?

Género

Las personas que participaron opinan que los profesionales matrona son en su mayoría mujeres. La razón que alegan es porque siempre ha sido así (componente histórico) y porque las mujeres hasta hace muy poco tiempo, e incluso hoy en día, han sido y siguen siendo las encargadas de cuidar a los miembros de su familia o ancianos (componente social). Entienden que este es un hecho normal en el ámbito familiar que se traslada al laboral, circunstancia que refleja la profesionalización de los cuidados.
Añaden que aunque las diferencias de género son grandes, estas cada día son más pequeñas. El 88% de las mujeres encuestadas opinó que puede haber matronas hombres, frente al 5% que no. Hubo un 7% de mujeres que no supieron dar respuesta.

Autonomía

Las usuarias encuestadas creen que la cualificación de las matronas es superior a las tareas que realizan, aunque muchas de ellas creen que simplemente hacen tareas técnicas o derivadas de órdenes médicas.

Formación

Un 94% considera que se necesita algún estudio especial para ser matrona, un 1,7% considera que no necesita ningún tipo de estudio y un 4,3% desconocía la respuesta.
Las usuarias en general saben que se trata de una profesión con estudios universitarios de grado medio. Se da la circunstancia curiosa de que una de las encuestadas dejó reflejado en su cuestionario un bosquejo de los requisitos exigibles para el acceso a estos estudios a principios de siglo que según recoge la bibliografía eran: impartidos en Casas de Matronas o en hospitales con sala de partos y en cuanto a las aspirantes se les requería “tener más de 20 años, la primera enseñanza completa, estar casada (en ese caso se precisaba la autorización de su marido) o viuda, y además un certificado de buena conducta expedido por el párroco (7)”. Un 49,2% de las mujeres pensó que la formación de la matrona tenía carácter universitario, mientras que la opinión de un 24,2% se mostró dividida entre las que creyeron que son de formación profesional o bachillerato. Hubo un 26,6% que mujeres que desconocían el nivel de estudios requerido para ser matrona (Gráfico 1).
Un 46,2% respondió que la formación como matrona es una especialidad de enfermería, un 23,3% que es una especialidad de medicina, el 19,95% que era una especialidad de auxiliar de enfermería y el 10,6% desconocía la respuesta, similar a lo reflejado en el estudio de Castellote y cols. (8) (Gráfico 2).
En cuanto a la duración de los estudios resultó que un 49,4% manifestó desconocer la respuesta, un 18,8% opinó que los estudios de formación tenían una duración entre seis meses y un año, y el 31,7% restante, que duraban entre dos y tres años (Gráfico 3).
El 78,4% respondió que la formación de esta especialidad combina los aspectos teóricos con prácticos, el 12,2% estimó como necesaria únicamente una formación práctica, el 12% formación teórica y el 8,2% no supo la respuesta.
Estas mujeres encuestadas a principios de siglo XXI demostraron desconocer la diferencia entre los términos comadrona, matrona y partera, curiosa, esta simplemente la atribuyeron a un cambio de denominación según las variaciones de los planes de estudio.
Las opiniones recogidas denotan la diferencia de percepción entre la matrona titulada recientemente y la que lleva décadas ejerciendo la profesión, así las usuarias opinaron que actualmente terminan los estudios con una mejor preparación científico-técnica, aunque valoran la importancia de la experiencia que poseen las profesionales veteranas. En cuanto a la valoración de la preparación profesional de la matrona en una escala numérica del 1 al 5 (donde 1 era preparación nula y el 5 una preparación excelente), un 4,3% de los

encuestados puntuaron entre 1 y 2, el 22,3%, otorgaron un 3, y un 55,2% consideraron el valor de 4 o 5. El 18,2% no supieron puntuar este ítem (Gráfico 4).

Apreciación social

De la profesión de matrona, opinan, que es una profesión “bien vista”, valorada socialmente. Así mismo expresan que es una profesión que requiere vocación, esmero y buena voluntad para desempeñarla bien, lo que alguna de las participantes apostilla con frases como: “Si no, que nos haga el favor de dedicarse a otra cosa.”
Un gran porcentaje de participantes comentaron que tanto a las comadronas como a las curiosas, se las trataba de "señora” o “doña" y eran muy consideradas. Este tratamiento era una manera que tenían las gentes de manifestar su respeto y gratitud hacia esas mujeres. Era una figura importante para el pueblo, se puede afirmar que la comadrona, matrona (con título) o partera-curiosa (sin titulación) de la zona, era considerada como una institución dentro de la comunidad, con un grado de reconocimiento, distinción o caché, como decimos actualmente, elevado, aunque únicamente las primeras percibían retribución económica por sus servicios. Este hecho venía determinado por el reconocimiento del estatus académico que tenían las comadronas, no en vano poseían un título oficial que les avalaba para ejercer como tales, mientras que las curiosas no (10).
La bibliografía contrasta y diferencia la labor de las comadronas (que poseían un título oficial) y las curiosas (mujeres sin título, pero con ciertas habilidades para el ejercicio de esta práctica). En los dos casos se trataba de personal femenino. La comadrona solía atender los partos "de la gente más pudiente" de los pueblos, mientras que las capas más populares eran asistidos por la curiosa (9).
Un 51,1% afirmó haber tenido contacto con la matrona, y un 45,1% no sabía si lo había tenido o no. Un 3,8% expresó no haberlo tenido (Gráfico 5).

Qué hacen los profesionales matrona

A inicios y mediados el siglo XX, durante los meses que duraba la gestación, la embarazada no recibía atención alguna de la comadrona o matrona, o en su defecto de la curiosa. Su asistencia se limitaba al momento del parto. Bien es cierto que los cuidados de las comadronas se prolongaban un poco más en el tiempo que el de las curiosas. En los días posteriores al nacimiento, ellas eran las encargadas de visitar a la madre y velar por su salud y la de la criatura. Aunque tanto comadronas como curiosas dejaban que la madre fuera la verdadera protagonista del parto, interviniendo lo mínimo en el proceso natural. A finales del siglo XX, es la profesional de obligada referencia para la mayoría de las mujeres embarazadas. La matrona está pues, desde el primer momento, en contacto con la mujer embarazada, quien actúa como "consejera" sobre los asuntos y cuestiones relativos al embarazo y parto (11).

Actividades que realiza la matrona

Cabe destacar que el 88,5% de las mujeres creyó que es una actividad de las matronas la preparación al parto, porcentaje que descendió a un 68,6%, cuando se preguntó por la educación maternal.
Igualmente hay un 74,3% de mujeres que pensaba que es función de la matrona la revisión de la episiotomía, y tan solo un 54% de ellas sabía que la realiza y sutura.
Hubo un grupo considerable de mujeres que creyó que las matronas realizan ecografías y cesáreas.
El 83% de las mujeres pensó que las matronas informan sobre la lactancia materna (LM), sorprendentemente encontramos que un 56,8% no las consideran capaces de solucionar problemas relacionados con este tema (Tabla 1).

Las actividades dentro del campo de la ginecología fueron las más desconocidas. No consideran como actividades propias de la matrona la educación para la salud (EPS) en la menopausia en la planificación familiar, y la realización de citologías, como prevención de cáncer de cérvix (Tabla 2).

Un 45,1% de las mujeres piensa que una de las actividades de la matrona es la investigación.
Un 44,6% cree que otra competencia de las matronas es la dirección de enfermería, un 16,1% se manifestó en contra de esta facultad, mientras que un 39,3% desconocía la posibilidad de esta opción (Tabla 3).
En cuanto a la asistencia de un parto eutócico en un hospital público, únicamente un 35,7% de las mujeres encuestadas respondió que lo atienden las matronas, el 32,4% contestó que es el médico y un 13,4% de ellas opinó que lo atienden ambos. Los porcentajes cambiaron cuando se les formuló la misma pregunta referida al hospital privado, un 14,6% contestó que lo asiste la matrona, un 47,2% que el médico, y el 20,9% opinó que ambos, lo que concuerda con los datos de Becerra y cols (12).

Respecto a su lugar de trabajo

En cuanto al conocimiento de los lugares de trabajo donde la matrona desempeña sus actividades nos encontramos con los siguientes porcentajes:

  • Un 73,6% respondió afirmativamente que las matronas trabajan en los centros de salud, frente a un 19,2% que negaba esta posibilidad, y un 7,25% declaraban desconocer este punto.
  • Un 28,3% opinó que trabajan en colegios e institutos, mientras que un 53% pensó que no, y el resto 18,7% desconocía la respuesta.
  • Un 27,6% afirmó que la matrona puede desarrollar su actividad en instituciones administrativas, mientras que un 44,6% se manifestó en contra y un 27,8% desconocía la respuesta.
  • El 97,8% consideró que podía realizar sus actividades en los hospitales y maternidades. Solamente el 2,2% consideró que no (Tabla 4 y Gráfico 6).

Qué opinan las usuarias de los profesionales matrona

Las mujeres coinciden en afirmar que la relación con las matronas se realiza de una manera personal, se produce un contacto directo y de confianza entre ellas y las usuarias.
Las usuarias en un hospital o centro de salud son personas que se encuentran en una situación desconocida para ellas, con un alto grado de ansiedad y miedo. Las matronas, como ellas mismas han comentado, no solamente son quienes les reciben sino quienes por más tiempo les acompañan. La mujer valora esa primera acogida que se le dispensa y muy especialmente el trato que reciben de estas durante su permanencia en un servicio. Este trato es estimado como una de las cosas más importantes en los ingresos hospitalarios por patología gravídica, por ejemplo.
En cuanto al ejercicio del trabajo de matrona, y dado que es un trabajo desarrollado por y para personas, los usuarios consideran que debe ser elegido por vocación personal del profesional. Si esto no se ha hecho de forma voluntaria y convencida, el trato y el comportamiento del profesional serán mucho más negativos para el paciente.
Consideran imprescindible la comunicación y el buen trato, incluso más que una técnica realizada ortodoxa y eficientemente. Se refleja en los cuestionarios su percepción del trato más amable de las matronas jóvenes. Esto lo justifican aludiendo al propio desgaste que sufren los profesionales, al ser esta una profesión con una carga de trabajo grande y constante, y en contacto permanente con personas.
El déficit de matronas que existe por la falta de formación durante los últimos años, al igual que Bachiller y cols (13) creemos que ha influido negativamente en la imagen social que se tiene de estos profesionales.
En relación con el grado la atención de la matrona para satisfacer las necesidades y expectativas de la mujer, las respuestas obtenidas fueron: la satisfacción global con los cuidados de la matrona fue puntuada por el 64,45% de la muestra con 9 o 10, con 7 u 8 el 26,1%, con 5 o 6 por el 6,3%, y entre 1 y 4 por el 3,3%. La puntuación media correspondiente a este ítem fue de 8,62 (14).

Discusión

El cuestionario fue cumplimentado por mujeres usuarias de sistema de salud, que dieron a luz ya en el siglo XXI. Tras el análisis de las opiniones, se puede afirmar que las diferencias fueron notables.
La participación fue muy buena. Todas las personas aportaron opiniones. Sin duda alguna realizar este cuestionario ha sido fundamental para conseguir este tipo de información.
Con los cuestionarios se ha pretendido recabar la opinión general y así llegar a conclusiones propias y comparar estos resultados con los de la bibliografía existente al respecto, al objeto en primer lugar, de reflexión para el colectivo, e incluso como punto de partida para un estudio posterior más completo sobre el tema.
Nuestra hipótesis de trabajo, escaso conocimiento de la profesional matrona, se ha visto secundada con los resultados obtenidos que confirman un importante desconocimiento tanto en lo relacionado con la cualificación profesional, como de las actividades que lleva a cabo y los lugares donde trabaja.
La mayoría de las mujeres desconocen el tipo de preparación: en cuanto a estudios requeridos y duración de estos; desconocen el nivel académico que poseen y su consideración de especialistas de enfermería. Se percibe a las matronas como colectivo profesional sanitario distinto e independiente al de enfermería, lo que llamó la atención, puesto que ya desde el año 1957 quedaron establecidos por real decreto que los estudios de matrona fueran una especialización de enfermería (15).
En cambio, son pocas las mujeres que ven la profesión exclusivamente femenina, cuando no se autorizó hasta el año 1980 la supresión de la limitación que existía por razón de sexo para acceder a dichos estudios (16).
Es satisfactorio poder afirmar que la puntuación que dan a la preparación profesional es alta. En relación con las actividades desarrolladas por las matronas propias del campo de la ginecología, son las más desconocidas, lo que no es de extrañar, pues muchas de estas no son llevadas por matronas todavía; en muchos casos porque hay competencias no han sido incluidas en su cartera de servicios, en otras ocasiones por excesiva carga asistencial y falta de tiempo, y en otros casos totalmente censurables, por ser las propias matronas las que se limitan a las actividades obstétricas. A modo de “alegato exculpatorio”, hay que tener en cuenta que hasta que se aprueba el nuevo plan de estudios para la obtención del título de enfermera especialista en obstetricia-ginecología, vigente a partir del año 1992 (hecho oficial tras su publicación en 2009) (17), la formación que recibían las matronas era exclusivamente del área de la asistencia obstétrica (15).
En general, las actividades dentro del campo de la obstetricia son más conocidas, pero ha resultado sorprendente advertir que siendo la asistencia al parto la actividad tradicional de la matrona, muchas mujeres desconozcan que son ellas las que atienden los partos en los hospitales públicos. Es curioso que mientras la mayoría de mujeres conoce que es una actividad de matrona la revisión y cuidados de la episiotomía durante el puerperio, casi la mitad de ellas creen que no fue la matrona quien la practicó y la reparó. Esto nos lleva a pensar que la mujer no sabe quien le está atendiendo en el momento del parto, fundamentalmente porque no estamos debidamente identificados y/o no nos presentamos de forma correcta. Sin embargo, sí saben que si deciden parir en clínicas privadas serían atendidas por el médico.
También nos ha resultado significativo que se vea a la matrona como informadora de la lactancia materna, pero bastante menos capaz de solucionar problemas que puedan tener las mujeres sobre ese tema.
Aunque las clases de educación para la salud dirigidas a las mujeres embarazadas y sus parejas que llevan a cabo las matronas en los centros públicos de salud (CPS) son más amplias que la mera preparación al parto, es mucho más conocido este término que el de educación maternal, lo que es debido a que esta terminología se utilice y no siempre, desde hace mucho menos tiempo.
En cuanto a los lugares de trabajo en que las matronas pueden prestar su asistencia, las mujeres lo reducen a hospitales y clínicas de maternidad, conociendo poco las actividades que puede llevar a cabo en lugares docentes o administrativos. Destacamos que aunque la mayoría de mujeres piensa que las matronas trabajan en los CPS, hay un porcentaje de ellas nada despreciable que cree que no, lo cual nos llama la atención teniendo en cuenta que la Atención Primaria (AP) lleva tres décadas implantada en España y la matrona, desde ese momento del arranque de la AP en el año 1984 y a pesar de los intentos por dejarla fuera, ha formado parte del equipo de la misma (cierto es que a día de hoy en algunas CC.AA. se sigue sin dotar a todos los centros de salud de matrona) (18).
La figura de la comadrona de zona está todavía muy presente según las anotaciones recogidas en los cuestionarios. Su labor es considerada como eminentemente técnica y de ellas destacan un nivel de empatía, proximidad y confianza sobresalientes, debido a que en la mayor parte de los casos, incluso previo al embarazo o al parto, estas profesionales eran conocidas en sus zonas y casi siempre eran las que de forma exclusiva se dedicaban a la atención al parto. Trabajaban en el medio extrahopitalario, en los domicilios y sus actuaciones tendrían mayores competencias a medida que adquirían lo que denominamos “oficio”, o sea experiencia, en una carrera entregada en la que no faltaban actuaciones especialmente complicadas, solas y con escasísimos medios a disposición. Reiteramos que el juicio de su alta consideración social estaba fundado en la cercanía con las familias, eran conocidas por generaciones, e incluso por la exclusividad, circunstancias diametralmente opuestas a las actuales en que una gestante a lo largo de un parto puede ser atendida por más de un profesional matrona (sin contar cuantos otros: auxiliares, celadores, residentes, etc., encuentra a su alrededor), con los que por añadidura no ha entablado relación previamente, y además la atención al parto se ofrece en el medio hospitalario desconocido para ella y cuando menos inquietante.
Respecto a las funciones que desempeñan las matronas, la opinión varía mucho según la edad de las entrevistadas. Las más jóvenes conocen y valoran mucho más su función. Describen a la matrona como una persona competente con funciones propias, las cuales no son únicamente importantes y necesarias, sino también, realizadas con autonomía y sujetas a responsabilidad.
Afirmamos que cuanto más a fondo se conoce su labor, mejor valorada es; ya que la diferencia de apreciación ha sido notable.
Se deduce de este estudio y de las fuentes consultadas, que las matronas deberían darse a conocer más ante la sociedad, a fin de que los cuidados se conviertan en algo tan natural como imprescindibles para las mujeres y para el Sistema de Salud. Cierto es que por diversos motivos sigue siendo una profesión mayoritariamente femenina, pero la desigualdad de género que aún persiste en nuestra sociedad no debiera amedrentar, sino más bien al contrario, seguir creciendo e investigando, transitando por la modernidad; conseguir el justo reconocimiento profesional por parte de usuarios y administraciones de salud, algo que mejorará con una mayor visibilidad social, pero ineludiblemente si esto se produce unido a una oferta exclusiva de servicios de calidad en la atención a la salud sexual y reproductiva.
A pesar de evidenciar que nos falta mucho por hacer en cuestión de marketing social de la profesión, como se deduce de este y tantos otros estudios similares, creemos que en los últimos años la imagen que la sociedad tiene de la matrona ha variado, porque, por una parte, ciertamente la actividad de las matronas lo ha hecho también. Desde que se iniciara la Atención Primaria en España han transcurrido aproximadamente 30 años con matronas ejerciendo en los centros de salud y desempeñando otras actividades distintas a la atención al parto, como es el control del embarazo en consulta propia o la participación en otros programas de salud de la mujer en los que es bastante explícito del papel de las matronas.
Por otra parte, destacar la labor ejemplar de la Asociación Española de Matronas, que ha sido pionera en hacer marketing destinado a publicitar la imagen de la misma, mediante el lanzamiento de campañas desde la década de los 90, que van desde intervenciones en los medios de comunicación hasta campañas concretas, ejemplo de ellas son: la campaña denominada “La identificación de la matrona” (1995), “Los consejos de tu matrona” (desde 1995 hasta la actualidad) “El gorrito de mi bebé” (1997), “Campaña de seguridad vial” (2002), “Ponga una matrona en su vida” (2004) que recibió el reconocimiento internacional en el XXVII de la Confederación Internacional de Matronas (ICM), etc. (19).
En relación con el tema, se destaca, por lo certero y adelantado, la intervención que realizó la presidenta de la Asociación Española de Matronas, Mª Ángeles Rodríguez Rozalén en el 22 Congreso de la Confederación Internacional de Matronas en Kobe, Japón, ya en 1990. En su ponencia titulada “Matronas, una profesión en riesgo de quiebra” anticipaba esta decreciente consideración social de la profesión que se ha ido observando desde que los partos fueron trasladados del hogar al hospital y la necesidad en consecuencia, de hacer campañas de imagen para que la sociedad conociera a este grupo profesional y lo valorara justamente (20).
A modo de colofón de este apartado, rubricando los hallazgos de este trabajo y la hipótesis inicial de los autores, transcribimos una cita de una ponencia titulada “Matronas y Medios de Comunicación”: en los últimos 50 años la imagen y actividad de la matrona se ha ido diluyendo del imaginario social. Una gran mayoría cree que su campo profesional exclusivamente es la atención a los partos, ahora realizados en instituciones sanitarias y muchos, más jóvenes, desconocen su existencia, y por tanto, la formación universitaria que poseen y su función a lo largo de todo el ciclo reproductivo de la mujer. Los medios de comunicación sitúan en primer plano a las matronas cuando publican noticias, siguiendo la tendencia generalizada en España de judicializar la sanidad, de difundir demandas contra ellas, sin embargo, y como resulta obvio, las matronas necesitan ser noticia no por las incidencias no deseables sino por los constantes aciertos en su labor cotidiana o las políticas de publicidad de sus asociaciones líderes (21).

Conclusión

En conclusión, las mujeres saben poco de las matronas. Es preciso que cambie esta situación por lo que es muy necesario tomar medidas adecuadas para la promoción de la profesión. Todo el colectivo profesional, veteranas y nuevas matronas, tiene mucho que ofrecer a las mujeres y es condición sine qua non mantener la adaptación constante frente a la cambiante demanda social, científica y tecnológica que se produzca, sin perder la identidad profesional, y a pesar de la creciente participación de otros profesionales en el equipo de atención multidisciplinar de atención a la salud de la mujer.
Se debe “vender” mejor quiénes somos y lo que hacemos, y esto es responsabilidad de todos. A la par, el esfuerzo colectivo ha de dirigirse a conseguir la implementación de todas las competencias y la plena autonomía funcional en el marco de estas en el quehacer profesional, para que la intervención en la asistencia a la mujer sea tan real y completa, como la que estipula la ley, y tan eficaz, como para que las mujeres lleguen a considerar a la matrona como el profesional sanitario clave para su salud sexual y reproductiva; sería deseable que al unísono, las matronas como colectivo, consigan el justo ascenso en el posicionamiento de poder dentro del organigrama de las profesiones sanitarias.

Bibliografía

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